Historia
HISTORIA de GUADASSÉQUIES
      En Guadasequies, como la mayor parte de pueblos valencianos emergidos en la etapa poblacional musulmana, el pueblo y la huerta debieron surgir al mismo tiempo. Es una constando, en los procesos de colonización agrícola de al-Ándalus, el hecho de buscar una fuente, sacarla para regar una huerta, y al lado de la huerta, cerca de la acequia, edificar las casas de una alquería que, con el tiempo, sería un pueblo pequeño. La mayoría de los pueblos del Valle de Albaida surgieron de esta manera, entre el siglo VIII y la XII. La alquería árabe de Guadasequies, por su proximidad a la ciudad de Xátiva -una de las más importantes de al-Ándalus-, es muy posible que apareciese sobre el mapa hace un millar de años, quien sabe si en el siglo IX, en el X o en el XI. En cualquier caso, es una cuestión que sólo los arqueólogos podrán determinar, si algún día se excava o se hace alguna cata alrededor de la Iglesia Vieja.
      Tampoco es fácil determinar -por falta de noticias documentales- si la acequia de los Cuatro Pueblos surgió por iniciativa de un grupo de cuarenta o cincuenta familias de labradores que, después, se repartieron por las cuatro alquerías. O si, por otro lado, la iniciativa partiría de algún gobernador de Xátiva, que habría mandado construir la acequia y las huertas, y las habría repartido después entre colonos llegados de cerca o del Magreb.
      Sea como fuese que fuera, la cosa cierta es que los fundadores de la alquería de Guadasequies eran de religión musulmana, y disponían de un oratorio de pueblo cerca de la acequia, la mezquita, que sería el precedente de la actual Iglesia Vieja. El solitario templo es del siglo XVIII, pero el muro lateral derecho de la nave central es una tapia antiquíssima, de encajonado de tierra; orientada al Sur, como era tradicional en los muros de alquibla de las mezquitas de al-Ándalus. Según nos informa y nos indica Miguel Orts, en aquel muro se abría antiguamente una extraña portezuela de 2 m de altura y arco de medio punto: seguramente, se trata del vacío del mihrab o capilla-altavoz de la antigua mezquita, perpetuado con el muro hispanomusulmán hasta nuestros días..., como una curiosa reliquia del tiempo de los moros, como un detalle de arquitectura islámica fósil.
      Precisamente donde estaba la antigua Plaza, es donde deberíamos excavar, si fuéramos arqueólogos y nos planteáramos encontrar los fundamentos y las dejes materiales del antiguo poblado hispanomusulmán: como mucho una decimoquinta o una veintena de pequeñas casas. Entre la mezquita y la acequia, debía encontrar ubicación, asimismo, uno de aquellos jardines que -en documentos medievales- suele figurar en algunos pueblos como el Huerto de la Aljama (aljama' a, «la Comunidad» islámica), donde se enterravan los difuntos, mirando hacia el SE, hacia la sierra de Benicadell, hacia la Meca. Por eso, al hacer unas obras de fundamentación a la fábrica de toallas Comando, en 1975, aparecieron tres cuerpos de moros inhumados.
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